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La Alianza de Lordaeron

(Warcraft 2: Tides of Darkness)


Lord Lothar llevó a los restantes ejércitos de Azeroth después de su derrota a Stormwind Keep, y después lanzaron un masivo éxodo a través del mar hacia el reino del norte de Lordaeron. Convencidos de que la Horda dominaría toda la humanidad si se le dejaba libre, los líderes de las siete naciones humanas se reunieron y acordaron unirse en lo que se conocería como la Alianza de Lordaeron. Por primera vez en casi tres mil años, las diferentes naciones de Arathor estaban una vez más unidas bajo una misma bandera. Nombrado como Supremo Comandante de las Fuerzas de la Alianza, Lord Lothar preparó a sus ejércitos para la llegada de la Horda.

Ayudado por sus tenientes, Uther el Portador de Luz (Uther the Lightbringer), Almirante Daelin Proudmoore, y Turalyon, Lothar fue capaz de convencer a las razas semi-humanas de Lordaeron de la inminente amenaza. La Alianza logró ganar el soporte de los estóicos Dwarves de Ironforge y una pequeña cantidad de Altos Elfos de Quel'Thalas. Los elfos, dirigidos en aquél tiempo por Anasterian Sunstrider, estaban en gran medida desinteresados por el futuro conflicto. Sin embargo, estaban obligados por deuda a ayudar a Lothar debido a que era el último descendiente de la familia Arathi, que había ayudado a los elfos en épocas pasadas.

La Horda, ahora dirigida por el Jefe de Guerra Doomhammer, trajo ogros de su mundo natal Draenor y reclutó a los aislados Trolls Amani de bosque para formar parte de sus filas. Partiendo en una masiva campaña para invadir el reino de Khaz Modan y los confines del sur de Lordaeron, la Horda diezmó sin esfuerzo alguno toda oposición.

Alexstraza capturada por la Horda

Las épicas batallas de la Segunda Guerra variaron desde peleas navales a gran escala hasta combates aéreos masivos. De alguna forma la Horda había desenterrado un poderoso artefacto conocido como Alma de Demonio (Demon Soul) y la utilizaron para esclavizar a la antigüa Reina Dragón, Alexstrasza. Amenazando con destruir sus preciosos huevos, la Horda forzó a Alexstrasza a enviar a sus propios hijos a la guerra. Los nobles dragones rojos fueron forzados a luchar por la Horda, y así lo hicieron.

La guerra estalló a lo largo de los continentes de Khaz Modan, Lordaeron, y Azeroth mismo. Como parte de su campaña del norte, la Horda logró quemar las tierras fronterizas de Quel'Thalas, asegurando así finalmente el compromiso de los Elfos con la causa de la Alianza. Las más grandes ciudades y poblados de Lordaeron fueron arrasados y devastados por el conflicto. A pesar de la ausencia de refuerzos y arrolladoras desventajas, Lothar y sus aliados consiguieron mantener a sus enemigos a raya.

Sin embargo, durante los últimos días de la Segunda Guerra, mientras la victoria de la Horda sobrela Alianza parecía casi asegurada, un terrible conflicto surgió entre los dos más poderosos orcos de Azeroth. Mientras Doomhammer preparaba su asalto final contra la Ciudad Capital de Lordaeron - un asalto que habría aplastado los últimos restos de la Alianza - Gul'dan y sus seguidores abandonaron sus puestos y partieron al mar. El desconcertado Doomhammer, habiendo pardido casi la mitad de sus fuerzas por la traición de Gul'dan, fue forzado a retirarse y renunciar a su más grande oportunidad de victoria sobre la Alianza.

Una de las runas escritas por Gul'dan que relatan su viaje en la Tumba de Sargeras

Gul'dan, hambriento de poder, obsecionado con obtener divinidad para sí mismo, partió en una desesperada búsqueda por la submarina Tumba de Sargeras que creía contenía los secretos del máximo poder. Habiendo ya condenado a sus compañeros orcos a convertirse en esclavos de la Legión Llameante, Gul'dan no pensó en absoluto en su supuesta obligación hacia Doomhammer. Apoyado por los clanes Stormreaver (Destructor de Tormentas) y Twilight Hammer (Martillo del Crepúsculo), Gul'dan logró desenterrar la Tumba de Sargeras del suelo del mar. Sin embargo, cuando abrió la antigua, inundada bóveda, lo único que encontró fue enloquecidos demonios esperándole.

Buscando castigar a los imprevisibles orcos por su costoza traición, Doomhammer envió a sus fuerzas para matar a Gul'dan y traer a los renegados de vuelta a la batalla. Por su imprudencia, Gul'dan fue aniquilado por los desquiciados demonios que había liberado. Con su líder muerto, los renegados clanes cayeron rápidamente ante las furiozas legiones de Doomhammer. Aunque la rebelión había sido disipada, la Horda fue incapaz de recuperar las terribles pérdidas que había sufrido. La traición de Gul'dan había otorgado a la Alianza no únicamente esperanza, sino también tiempo para reagruparse y tomar represalias.

Lord Lothar, viendo que la Horda se había fracturado desde su interior, reunió sus últimas fuerzas y expulsó a Doomhammer hacia el sur, dentro de las destruidas tierras de Stormwind. Ahí, las fuerzas de la Alianza atraparon a la Horda dentro de la fortaleza volcánica de Blackrock Spire (Cumbre Roca Negra). Aunque Lord Lothar murió en batalla en la base de la montaña, su teniente, Turalyon, dirigió a las fuerzas de la Alianza a la onceava hora y llevó a la Horda dentro del fatal Pantano de las Penas (Swamp of Sorrows). Las fuerzas de Turalyon lograron destruir el Portal Oscuro, el místico portal que conectaba a los orcos con su mundo natal de Draenor. Cortado de sus refuerzos y fracturado por peleas internas, la Horda finalmente cayó ante el poder de la Alianza.

Los dispersos clanes orcos fueron rápidamente rodeados y puestos dentro de campamentos vigilados. Aunque parecía que la Horda había sido derrotada para siempre, algunos permanecieron muy escépticos con que la paz fuera a durar por mucho. Khadgar, ahora un Archimago de buen renombre, convenció a los altos mandos de la Alianza de construir la fortaleza de Nethergarde que vigilaría las ruinas del Portal Oscuro y se aseguraría de que no hubiera más invasiones desde Draenor.


Uther the Lightbringer durante la Segunda Guerra
Daelin Proudmoore
Screenshot de Turalyon en Warcraft 2